A la llama del espíritu y el humo de la música

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POEMAS DEDICADOS AL ROCK
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A LOS COMPOSITORES, INTÉRPRETES Y GRUPOS
QUE LO HAN HECHO POSIBLE




I

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PAISAJES EN EL OÍDO
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MI TRIBU

And when you find a golden feather
It means you'll never
Loose your way back home

—Robbie Robertson

For if I live again, these hopes will never die
—The Band

La tierra es la misma
el cielo es otro.
El cielo es el mismo
la tierra es otra.

De lago en lago,
de bosque en bosque:
¿cuál es mi tribu?
-me pregunto-
¿cuál es mi lugar?

Tal vez pertenezco a la tribu
de los que no tienen tribu;
o a la tribu de las ovejas negras;
o a una tribu cuyos ancestros
vienen del futuro:
una tribu que está por llegar.

Pero si he de pertenecer a alguna tribu
-me digo-
que sea a una tribu grande,
que sea una tribu fuerte,
una tribu donde nada ni nadie
quede fuera de la tribu,
donde todos,
todo y siempre
tengan su santo lugar.

No hablo de una tribu humana.
No hablo de una tribu planetaria.
No hablo siquiera de una tribu universal.

Hablo de una tribu de la que no se puede hablar.

Una tribu que ha existido siempre
pero cuya existencia está todavía por ser comprobada.

Una tribu que no ha existido nunca
pero cuya existencia
podemos ahora mismo comprobar.


"Golden Feather" - Robbie Robertson





"Whispering Pines" - Ricard Manuel & Robbie Robertson / The Band

MANIFESTACIÓN SILENCIOSA

And the vision that was planted in my brain
Still remains
Within the sound of silence

—Simon & Garfunkel

Tarde o temprano
alguien que escuche estos pasos
en un futuro sentirá de nuevo
aquel calor que animaba el pulso
y subía a golpes por la vida,
aquella sangre que inflamara las antorchas,
los rostros, las vés de la victoria
en una espléndida celebración.

Un triunfo del silencio voluntario
frente al rumor impuesto.

Un triunfo musical
sobre el barullo ensordecedor.

Porque no es lo mismo guardar silencio
que quedarse callado.

Porque no es igual
la acción que la reacción.

Luces en la plaza y estrellas en el cielo,
destellos en los cascos azules y en los lentes
oscuros, transparentes de tanto verano: septiembre
ardiendo en las vitrinas de cada aparador.

Las bocacalles estaban bloqueadas
pero adentro aquello era una fiesta,
un baño público, una limpia: la forja
en ese instante de una ciudad gozosa.

Una inmensa columna de muchachos y muchachas
seguía nutriendo la plaza con su savia
y a punto de desbordarse ese silencio
se encendieron las horas sin reloj.

Si las luces de los semáforos estaban apagadas
las velas interiores -en cambio- estaban listas;

Si el alumbrado público parpadeaba débilmente
la lumbre de la muchedumbre formaba un corazón.

Eran pocas las ventanas iluminadas por el miedo
pero se vislumbraba un fuego nuevo en cada cosa:

Periódicos, bolsas, pañuelos, improvisadas teas,
cualquier combustible era bueno para la ocasión.

La sombra de los muros del Palacio Nacional
nos pareció más ominosa aún que el profundo bramido
que sentimos correr como un escalofrío
bajo el pavimento cuando los tanques rodaron.

Una constelación sin nombre se propagó en la plaza
y a falta de bandera -el asta se erguía desierta-
guardamos entre todos un silencio atronador.
Yo tenía diecisiete años.

Pudo durar aquella noche inolvidable mil años
o pudo ser una sola noche inaugural
o la última de todas las noches
o la única noche concedida.

El caso es que, cuando volvimos a casa
recorriendo a pie la enorme distancia,
llenos de orgullo, resarcidos, animados,
sentimos que algo nuevo, distinto
había surgido en nuestras vidas.

Una solidaridad esclarecida
y puesta en práctica: un gesto
un acuerdo, un viento, una pasión.

Aquel silencio
nos hizo aterrizar -al fin-
en el centro mismo de la tormenta
y nos hizo poner los ojos
en el ojo del huracán.

Unos cuantos días después
llovieron lágrimas de sangre.

Tuvieron que pasar otros diecisiete años
para que un amargo septiembre
viniera a sacudirnos
y nos viera salir
del estupor.


"The Sound of Silence" - Simon & Garfunkel

EL AUTOBÚS DESCOMPUESTO

When I was younger, so much younger than today
I never needed anybody's help in any way
But now these days are gone I'm not so self assured
Now I find I've changed my mind I've opened up the doors

—Lennon / McCartney

Corría el invierno de 1965
y yo hacía mi primer viaje a la frontera;
iba a Los Angeles en una estrella blanca.

A la media noche del segundo día
el autobús se detuvo de pronto:
una falla mecánica nos impedía seguir el viaje.

Tuvimos que bajar todos
a la mitad de ninguna parte.
Bajamos primero los jóvenes,
después fueron bajando los niños,
y hasta el final los viejos,
protestando por la falla,
cansados por el camino,
y hartos ya con el llanto
de un pequeño de brazos.
La joven madre lo calmó
dándole de comer de sus pechos
bajo las suaves estrellas.

Media hora más tarde bajó el acordeón
y después la ciega que lo tocaba.

Un aroma exquisito recorría el campo,
y al poco tiempo todo se calmó.
Todos nos calmamos…

Quizá fue la primera vez en mi vida
que escuché a alguien cantar
una canción de los Beatles…

La impaciencia que se proyectaba sobre el chofer
fue cambiando poco a poco de signo
y terminó por transformarse radicalmente
cuando pasó por fin otro autobús
que se detuvo junto a la fogata.

Ambos choferes comprobaron
que el desorden era serio,
pero -como tantas otras cosas-
al fin y al cabo tenía compostura;
sólo que se llevaría un buen tiempo.

Como el otro autobús iba completamente lleno,
ninguno de nosotros pudo transbordar,
y los vimos seguir su rumbo sin remedio:
el camión se internó en la negrura
hasta que sus luces se perdieron.
Todavía estuvimos escuchando
durante un largo rato
el ronroneo del motor
que se fue adelgazando entre los grillos…

De pronto
-instintivamente-
como respondiendo a una misma voz,
todos nos acercamos al autobús
a ver en qué podíamos ayudar.
Sin impaciencia, sin rencor
-hasta con una chispa de contento-
comprendimos que si el viaje iba a continuar
teníamos que hacernos cargo de los desperfectos.

Todo esto fue lo que sentí
el día que supe que iba a ser padre.


"Help!" - The Beatles

ELEGÍA EN CUATRO CUARTOS

I sit and watch as tears go by

—Jagger / Richards

Los años que pasaron
fueron como un sueño...
pero los años que pasaron
no fueron nada más un sueño:
cada minuto de tu destino
encontró su redondez y su fijeza.

Tal vez habrá tiempo -dijiste-
o tal vez no... la música
no se va ni se queda: es un alucine
para toda la clientela
de un mundo que no deja de llorar
lágrimas de cocodrilo.

Así que el día de hoy, al final de este verano,
hoy que el rocanrol ya peina sus primeras canas,
me dicen que hubo una traición a la belleza
y un grito ahogado en la dulzura de un país
de nubes inversas y de polvo ensimismado
a duras penas sobre el nivel de flotación.

Lo hubiéramos podido adivinar por esas sombras,
por esa extraña vanidad casi de estrella,
por la sorpresa y el pudor de ser hallado
tan sediento de luz, tan nostálgico de amor,
casi se podría decir: tan indefenso... Jesus Christ!
Sí que ardió la belleza de mi buen...

Constante amor y el corazón vacío.
Constante amor y el corazón en calma,
hermoso como una copa rota...
La última función ha terminado!
Ya no tienes que batallar
con este terrible personal.

Y tu soledad?
Y las flamas de tu pelo?
Y las cenizas en la alfombra?
Y la cabellera blanca
de aquella sirena transparente
que vieras una noche con asombro y horror?

Ya no más el silencio que se escucha
al final del pasillo, al fondo oscuro de ese retrato...
y ese planeta azul con sus anillos
viajando sobre el fantástico paisaje de tu firma...
Clara y resignadamente te tiraste
un clavado en la alberca de una noche sin alma.

Sal a flote por fin fratelo Rúben!
Sal a flote del agua vernal!
Sal a flote del agua sagrada!
Sal a flote en esta madrugada!
Sal a flote de este pantano!
Sal a flote, es el último verano...


No se diga más: esta criatura se ha limpiado de su cuerpo y las prístinas cenizas ven ya directamente a la pupila inmensa del Creador.
Todo en esta tierra es puro: la presencia y la ausencia del desastre… oh devoto y eterno Rolling Stone!


"As Tears Go By" - The Rolling Stones




"As Tears Go By" - Marianne Faithfull